Mi hijo muerde

mi hijo muerde

Te descuidas un momento y de repente observas cómo tu hijo muerde a un niño. En ese momento el enfado y el desconcierto te impiden pensar con claridad qué respuesta dar.

¿Y ahora qué le digo?, ¿cómo puedo actuar en esta situación? La paternidad no viene con un manual de instrucciones. La desesperación está asegurada en muchas situaciones.

Hemos pensado en proponeros un kit de pautas de crianza para dar respuesta a la situación de ” Mi hijo muerde”. Consideramos que es crucial poner limites pero educando sin castigos. El post está pensado para padres de hijos entre 2 y 7 años aproximadamente.

Mi hijo muerde: “Carlos tiene 3 años. Cuando estoy ocupada, algunas veces, se acerca a jugar con su hermana y le muerde”

"Carlos tiene 3 años, cuando estoy ocupada, a veces sin darme cuenta muerde a su hermana a pequeña"
kit de estrategias para la conducta de morder

Lo primero es entender que el niño que muerde no lo hace porque ” es malo” ni tiene una mala intención al morder.

Los niños no actúan mal ” porque sí” , sino que siempre hay debajo una causa para ello. Debemos buscar qué necesidad no resuelta tiene el niño. Cuando tu hijo muerde es su forma de manifestar una carencia, una necesidad . El niño no sabe pedir las cosas de una forma adecuada, por esa razón recurre al mordisco. Más aún en niños que no hablan todavía.

Mi hijo muerde. Los niños cuando muerden, es porque no saben pedir las cosas ni expresar su enfado de otro modo.
No saben pedir las cosas ni expresar su enfado de otro modo.

Nuestra labor inicial como adultos es investigar qué necesidad tiene nuestro hijo en ese momento.

1) Llama a la CALMA, acércate y dile con tono neutro y firme:

“No se puede morder a la gente. Muéstrale qué es lo que quieres, con las palabras o señalando ( esta opción cuando no saben todavía hablar)”

Sabemos que no es fácil, pero el adulto eres tú. Luego no podremos quejarnos de que ellos pierdan la calma, si tú la pierdes. Así que respira, cuenta hasta 3 y ve a la escena sereno. TÚ eres el ejemplo

Recuerda que el comportamiento de morder es algo TEMPORAL, esto también pasará.
si mi hijo muerde, nuestro trabajo como adultos responsables será guiarles para expresar su malestar o su necesidad, sin morder a otros niños.
Los adultos sí tenemos el lenguaje para comunicarnos, sin embargo los niños muchas veces no pueden expresar su frustración. Ellos tienen además un cerebro inmaduro, que les impide regular su emoción. Nuestro trabajo como adultos responsables será guiarles para expresar su malestar o su necesidad, sin lastimar a otros.

2) Atiende al niño al que ha mordido.

Si puedes ofrece una tirita. En los niños que les han mordido cuando se les atiende el dolor físico y emocional, poner una tirita suele crear una magia de cura rápida.
Ponte a su altura, observa la herida y propón ir a lavarla y a curar la herida si es necesario. Si puedes, ofrece una tirita. En los niños, cuando se les atiende el dolor físico y emocional, el hecho de poner una tirita “crea una magia de cura rápida”.

3) No se trata de buscar culpables ni víctimas.

Si tu hijo ha mordido, no le digas que es “malo”. Ponerle esa etiqueta solo ayudará a que se cree un autoconcepto negativo de sí mismo. Las etiquetas las ponemos en los frascos, no en los niños.

4) Ayudarle a empatizar con la niña a la cual ha mordido.

Es bueno desarrollar la empatía desde pequeños. Por ello sería conveniente indicarle a Carlos que observe al niño lastimado. “Mira tu hermana cómo se siente, le duele el brazo, pobrecita, está llorando de dolor” . La idea es que Carlos conecte con el sufrimiento de su hermana y empatice con ella.

5)Restaurar el daño por morder .

Una vez que está calmada, le diremos a Carlos que se acerque y le ayudaremos a restaurar el daño, pidiéndole que cuide de su hermana.

Aprender a pedir disculpas por haber mordido a su hermana es un gran valor que tenemos que enseñar a nuestros hijos.
Aprender a pedir disculpas es un gran valor que tenemos que enseñar a nuestros hijos.

Que le acaricie y le pida disculpas. Siempre que su hermana esté preparada para recibirlas. En caso de que no quiera, le diremos “tenemos que respetar su enfado. Cuando herimos a alguien, la otra persona se pone triste y no quiere que estemos a su lado”. Es importante no dar sermones en este momento. Buscamos que Carlos conecte con las consecuencias de lo que supone el mordisco.

6) Trabajo en casa: Enseñar a tu hijo otras respuestas para no morder.

Dotaremos al niño de una “mochila con estrategias” para saber dar respuestas diferentes a morder. Generaremos un repertorio conductual alternativo.

Si el niño tiene opciones para saber responder, podrá acceder a ellas y dar una respuesta diferente a morder. Cuantas más herramientas en su mochila mejor.
Si el niño tiene opciones para saber responder, podrá acceder a ellas y dar una respuesta diferente a morder. Cuantas más herramientas en su mochila mejor.

Pasada la situación crítica, desde la calma dialogaremos para corregir la situación.

Carlos, ¿ qué opinas de lo que ha pasado? , ¿qué te ha hecho sentirte mal para morder a tu hermana? ¿Cómo podemos solucionarlo para que no te vuelva a pasar?

Dejaremos que el niño proponga soluciones y después las practicaremos si son adecuadas o bien se las mostraremos nosotros.

¿CÓMO?

Le proponemos un juego de roles. Mamá o papá tendrá un juguete que él quiere. En ese momento le enseñamos a pedirlo ( usando el ejemplo del cuenco, cómo explica Marina García, psicóloga de Psicode) .

También, podemos mostrarle otras estrategias, buscar otro juguete o pedir ayuda a un adulto en el caso que no le dejemos el juguete. Es importante preparar al niño, que entienda, que para pedir algo, no significa que nos lo vayan a prestar.

  • También podemos apoyarnos con un cuento para explicar que morder no es una opción válida y además nos aleja de los demás.
  • Lo ideal es estar pendiente de las respuestas de Carlos, para anticiparnos e impedir que lo haga. Sobre todo, hasta asegurarnos que Carlos tenga estrategias para tolerar su frustración.
  • Es crucial observar al niño cuando está frustrado o enfadado. Acercamos a él y darle un modelo de respuesta para gestionar la situación y que pueda imitarlo. También podemos decirle “Carlos recuerdas el teatrito que hicimos en casa cuando mamá no te dejaba la pelota, ahora puedes practicarlo otra vez con tu amigo”.

Esperamos que este post te pueda ayudar y sugerir alguna idea o reflexión. Si te ha gustado, nos encantaría que lo compartas para ayudar a otros papás y mamás.

Gracias,

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